Lucidez con delirio alucinado.
A menudo nos fallan las palabras, Serán las anatomías de la herida, no hablan, no pueden encontrarnos, aludimos a los terrores vergonzosos como nuestra única compañía. Las fragantes mentiras, las gotas de agua secas, la total intemperie, las dicotomías junto a las ilusiones. Objeciones dibujadas, esperamos sostener la caducidad de lo homogéneo, evitamos el desgaste que se resiste a la cotidianidad. Una lentitud se mueve con el rumor más menguante, desaparece con esfuerzo, va más allá de la razón. Nuevamente, el mundo alimenta discretamente el orden del asfalto. El mito es inflexible, es una aventura peligrosa, el motivo es la avaricia, la frivolidad que pone destinos. Que considera suyos todo y anota cada detalle, se vuelve infranqueable cualquier plan para respirar el destino, exhala fuego si fuera un dragón que regresa por todos los hombres. Nos encontrará vacíos. El Crepúsculo no se demora, somos la huella que dejan los fantasmas, arrastrándose fantasmas reales, hacen aparición pálida para estar cerca del recuerdo. Lucidez con delirio alucinado.
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